Renovación celular retardada
Cuando las células muertas se acumulan, la superficie de la piel se vuelve irregular y refleja la luz con menor eficacia. Este fenómeno se ve agravado por la edad, el estrés o un cuidado cutáneo inadecuado. La piel que se renueva lentamente se ve inmediatamente más apagada.
Microcirculación menos eficiente
El estrés, la fatiga crónica y un estilo de vida sedentario pueden perjudicar la microcirculación.
Según varios estudios dermatológicos, una circulación menos eficiente reduce la oxigenación de los tejidos y disminuye el aporte de nutrientes, dando como resultado una tez apagada y pérdida de vitalidad.
Radiación UV y contaminación: un estrés oxidativo constante
El trabajo de Pillai demuestra que las partículas contaminantes generan radicales libres capaces de alterar la barrera cutánea y alterar la pigmentación.
Los rayos UV, por otro lado, fragmentan las fibras de colágeno y aceleran el envejecimiento visible.
El resultado: una tez desigual, menos luminosa y a veces salpicada de manchas.
El papel de la microbiota en la luminosidad
La investigación de Salem demuestra el estrecho vínculo entre la microbiota intestinal, la inflamación sistémica y la calidad de la piel.
Cuando este equilibrio se altera, la luminosidad disminuye, aparecen enrojecimientos y aumenta la sensibilidad.
La tez se convierte en la expresión visible del estado interno.